JUEVES 19/04 • Creta – Santorini
A las 7 de la mañana, para no perder la costumbre, llegamos a la capital de Creta, Heraklion. La excursión aquí es: El palacio de Knossos y también ronda los 50 euros. Como ya habíamos pillado el gusto por el “ahorro”, buscamos el bus número 2, que ya sabíamos por un foro que era el que llevaba a Knossos, y por el módico precio de 4,30 euros ida y vuelta, nos dejó en la misma puerta del Palacio de Knossos.
Las ruinas del Palacio de Knossos estaban abarrotadas de gente y hacía bastante calor así que después de las fotos de rigor, volvimos a la parada del bus para regresar al barco que zarpaba a las 11 rumbo a Santorini, la isla más esperada.
En Santorini contratamos la excursión porque queríamos ver Oia, que es preciosa! La lancha nos dejó en otro mini puerto diferente al de Thira y el bus se recorre la isla de punta a punta hasta Oia. Una vez en Oia tuvimos una hora de tiempo libre para poder gozar del paisaje volcánico y hacer la foto típica de la cúpula blanca y azul! Luego nos dejaron en Thira para seguir callejeando y donde decides si bajar en funicular o burro (incluido en la excursión) o andando, que fue lo que hicimos, para ir sorteando las cacas de los burros, jejeje y no es broma!
La puesta de sol de Santorini también nos gustó mucho y, a nuestro modo de ver, la isla más bonita de todo el crucero!
Ya con mucha penita fuimos a la lancha para regresar al barco para nuestra última noche a bordo…
VIÉRNES 20/04 • Atenas
Último día del crucero con sorpresa incluida: El desembarque se haría a las 7 de la mañana por lo que nos tocó volver a madrugar, cómo ya era costumbre desde que empezamos el crucero.
Después de recoger las maletas en la terminal del puerto, nos llevaron al Hotel Standley donde dejamos los equipajes, hasta la hora de recogernos para ir al aeropuerto.
Habíamos quedado con Juanlu y Lola en la Plaza Omonia, ya que ellos tenía la estancia en Atenas. Con Israel y Esperanza nos fuimos a un Champion que hay al lado mismo de Omonia para comprar algunos comestibles para llevarnos a casa, compramos también unas roscas gigantes de sésamo que comen los griegos en la calle, estaba muy rica.
Una vez reunidos los 6 bajamos por la calle Atenas hasta el mercado. Es alucinante ver las paradas con la carne colgando, y el pescado, prácticamente en la calle, a la vieja usanza. Solo se oye el griterío de los vendedores y el murmullo de la gente, pero ojito, el techo del mercado está plagado de grandes televisores de plasma que contrastan con lo bárbaro del mercado. Nos pareció muy diferente…
Después de tomarnos un frappé en una terracita y del último paseo por Monastiraki, nos fuimos a degustar la última comida en una taberna cerca de Omonia.
Aquí nos despedimos de Juanlu y Lola, que envidia nos daban, todavía les quedaban 3 días en Atenas y nosotros nos dirigimos ya hacia el aeropuerto, de vuelta a casa.
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