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24/07 - Día 6. Zona de Vatnajökull

10º C. Soleado y despejado.

A las 8 ya estábamos desayunando en el restaurante de Hali para salir con tiempo suficiente para hacer la excursión en moto nieve por el glaciar más grande de Europa: el Vatnajökull.

Llegamos antes de las 9:30h a la carretera F985, donde hay un parking preparado para recoger a todos los que quieren hacer algún tipo de actividad con la empresa Glacier Jeeps.

Había muchísima gente ya esperando cuando empezaron a llegar los super coches 4x4, que parecen tanques más que coches. Empezaron a llenar sin ton ni son un minibús, nos acercamos con el mail de nuestra reserva y nos hicieron subir, íbamos como sardinas en lata. Parecía que no iba a caber toda la gente que allí había, más tarde supimos que tuvieron que hacer dos viajes para llevar a todos.

Subimos una pista de montaña con fuertes pendientes y curvas muy pronunciadas hasta la cima.

Una vez todos en tierra volvió el descontrol.

Hay un pequeño recinto con bar/restaurante, baños mixtos y dos puertas: una con la oficina, con su TPV y todo, y otra donde te proporcionan la ropa para el tour. Reinaba el caos: gente haciendo cola para los baños, otra cola para pagar, gente ya desvistiéndose, gente que no sabía por donde debía ir, pasando en medio de las diversas colas, volviendo a pasar dando golpes con la mochilas, en fin, muy islandés.

Pagamos las 25.000 kr = 140,11eur que cuesta el tour de Skido y preguntamos cual era el siguiente paso, nos desviaron a la puerta de al lado para coger los trajes. Para salir de la minúscula oficina tuvimos casi pisar a todos los que estaban haciendo cola para pagar, fue muy estresante.

Al fin nos dieron los trajes, botas y casco para poder empezar la aventura. Los guantes están en una cesta y coges los que quieres, nosotros cogimos dos pares cada uno para ir más calentitos. Una vez todos los elementos colocados, los zapatos y las chaquetas las dejamos en el pequeño vestuario, vimos que la gente iba ya dirección a la nieve, así que hicimos como Vicente, fuimos donde va la gente.

Con el grupo de Skido al completo, un joven con la cara quemada por el sol nos hizo poner a su alrededor y para explicarnos como iba la moto y como debíamos mover el cuerpo según la inclinación del terreno por donde pasáramos, hecho muy importante si no queríamos volcar.

Con la lección aprendida, nos montamos en la moto, nos la encendieron y salimos en fila india. La moto que teníamos delante iba bastante despacio, así que nos dieron paso a nosotros que íbamos digamos, más sueltos, jejeje, que gracia nos hizo!

El tour con la moto dura una hora, incluyendo dos paradas para hacer fotos. Nos pareció muy corto pero fue emocionante, sobretodo cuando pisábamos fuerte o cuando íbamos gravando con la videocámara. Con la excitación, no controlamos bien el moviendo clave y volcamos! Con suerte, pues ni la moto, ni las cámaras, ni los pasajeros sufrieron ningún daño. El guía nos ayudó con la moto y nos dijo que no era buena idea gravar mientras se conduce, ya que aunque el conductor era muy bueno, el copiloto no lo era tanto, jejejeje.

En total, entre ida y vuelta son unas 3 horas, por lo que sobre las13:00h ya estábamos rumbo a la Laguna Glaciar Jökulsárlón, la mala noticia fue que justo encima de la laguna se había posado una enorme nube gris. Decidimos ir a comer a ver si teníamos suerte y se disipaba el mal tiempo.

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Nos preparamos la comida tranquilamente en la cocina común de Hali. Después del café, estábamos viendo el único canal de la Tv del salón, cuando oímos un alegre "Holaaaaaaa!", adivináis??? ERAN LOS ALEMANES! Se alojaban en la habitación continua a la nuestra, que fuerte!

Por la tarde, nos dirigimos a la laguna Jökulsárlón, donde pudimos comprobar que la nube gris se había convertido en un cielo lleno de nubes blancas preciosas, con claros de sol que inundaban con una luz especial a los icebergs flotantes de la laguna, mejor imposible!

Después de una buena sesión de fotos nos acercamos a la salida del famosos barco anfibio. Para comprar la entrada lo podríamos definir como: Maneras de hacer islandesas.

Veréis, en las casetas azules hay un cartel que indica que vende los tiquets para el barco una persona con chaleco amarillo, ellos no, solo tienen café, bocadillos, tartas y souvenirs.

Cuando encuentras la chica de chaleco amarillo, te dice que si ya has hecho la reserva ¿ein?, bien, entonces buscas a otra chica con una libreta en espiral donde te apunta para el próximo tour disponible, uff, que lío. Bueno, parece que fuimos afortunados y nos apuntó para el de las 17:10 en el lugar de una pareja que se cansó de esperar para subir. Ahora ya parecía que podíamos ir a pagarle, pues tampoco, solo te cobra minutos antes de la salida del barco

El tour cuesta 5.600 isk = 31,39 euros, sale cada 30 minutos y el ultimo es a las 18:00h. Id con tiempo y paciencia.

Al fin pudimos realizar el paseo en el barco anfibio entre espectaculares icebergs flotantes sobre el agua azul, con una luz maravillosa. Nos tocó con un grupo organizado de españoles con guía español que les traducía, no demasiado acertado, lo que la guía del barco explicaba en inglés. Nos explicó que la laguna se formó hace solamente 80 años por el deshielo del glaciar, provocado no solo por el calentamiento global, sino por que se mezcla agua salada procedente del mar. Todo esto lo explicó con un trozo bien grande de hielo entre sus manos, dios que aguante tenia la chica! Cuando nos lo dejó coger no aguantamos más que el momento de la foto, también lo cortó en trocitos para que lo catáramos. En general es un tour turístico pero muy bonito de hacer, pues te permite ver desde muy cerca los icebergs.

Como no nos bastaban las fotos que teníamos nos acercamos a la otra orilla, pasando el puente, para empacharnos bien. Es aquí donde vimos que había un montón de focas! Por lo que quedamos un buen rato más viendo nadar y jugar a tan graciosos animalitos.

De vuelta ya a la Guest House Hali, nos dispusimos a prepararnos la cena y llegaron los alemanes, que ya habían cenado. Nos ofrecieron una copa de vino que habían comprado en el Duty Free del aeropuerto. Al verlos comerlo con chocolate¿¡!? les pusimos un plato con jamón curado, ya que pensamos que era mejor combinación! jejeje. Pasamos un rato muy agradable con ellos hablando y riendo hasta bien entrada la noche, bueno, en realidad todavía era de día.

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25/07 - Día 7. Zona de Höfn - Vík - Kirkjubæjarklaustur

6-8º C. Lluvia fina.

Después de desayunar en el bufet de la Guest House, recogimos nuestras pertenencias e hicimos el Check out, pagando la cuenta, que ascendió a 21.600 ISK (10.800 ISK x 2 noches) = 121,20 euros.

Nos despedimos de nuestros amigos y nos dijimos See you later!

Conforme íbamos avanzando hacia el suroeste las nubes se iban disipando y el tiempo mejoró sustancialmente.

Recorrimos los pies del glaciar Vatnajökull por la Ring Road, hasta llegar al singular Parque Nacional de Skaftafell, el segundo parque nacional de la isla por su tamaño, sólo ocupa una pequeña parte del Vatnajökull en su extremo sur, donde se puede disfrutar de brazos helados originados por el glaciar, magníficas cataratas, entre las que destaca Svartifoss, zonas boscosas (una de las pocas de la isla) y exuberante vegetación, esbeltos picos y montañas, magníficas vistas de los glaciares y cumbres nevadas.

13º C. Sol radiante.

Una vez pasada la señal del Parque Nacional, se llega al parking del Centro de Visitantes que cuenta con cafetería, información de la zona y tienda de libros y diversos souvenirs.

La excursión que conduce hasta Svartifoss sale desde el mismo camping y son unos 45 minutos de suave ascensión por la montaña. Hay un sendero bien señalizado hasta la famosa catarata cuyas aguas se precipitan en el centro de un anfiteatro natural de columnas de basalto con forma hexagonal formadas al enfriarse la lava del volcán. El sendero te conduce por la ladera de la montaña y para luego bajar hasta el mismo cauce del río y casi puedes llegar a tocar la catarata y las rocas que se han desprendido a su alrededor.

Como no, allí estaban nuestros amigos alemanes gozando de una mañana espléndida que nos regaló un pequeño arco iris debajo de la cascada.

Salimos del parque para ir rumbo a Kirkjuboejarklaustur gozando de las maravillosas vistas que ofrece la Ring Road en esta zona. Nos topamos con Fjaðraárgljúfur que es un cañón, una maravilla de la naturaleza, de más de 100 m de profundidad, impregnado de un verde precioso, todo ello aderezado con un cielo azul increíble con unas nubes que le daban al paisaje un aire de irrealidad, divino!.

Poco después paramos en Núpsstadir, una antigua aldea rodeada por montañas basálticas y arenas volcánicas. Es interesante ver la pequeña capilla hecha de turba del siglo XVII y los pequeños graneros con el techo repletos de hierba verde.

Los 30 kilómetros que nos separaban de Kirkjuboejarklaustur los hicimos con la boca abierta, deleitándonos con las coladas de lava cubiertas de musgo que nos rodeaban, las montañas con diferentes capas de columnas de basalto y las pequeñas granjas diseminadas en el camino, situadas en enclaves preciosos, con algunos saltos de agua como telón de fondo y apacibles pastos con dóciles caballos, que se dejan acariciar si te acercas, y las omnipresentes ovejas. La luz y el cielo azul hicieron que ese día fuera de los que más disfrutamos con los paisajes.

Llegamos a Kirkjuboejarklaustur con un hambre canina y fuimos directamente a comer a un restaurante de los recomendados por Lonely Planet: Systra Kaffi, situado justo al lado del supermercado, un sitio muy buen decorado, limpio y con un gran escaparate de pasteles y tartas. Pedimos dos especie de platos combinados con: ensalada, verduras salteadas, una patata asada bien gordita con salsa blanca y el uno con trucha y el otro con pollo, también una jarra de agua fresca. Todo por 6.600 isk = 36,99 euros. Fue un poco caro ya que las raciones eran pequeñas, pero estaba muy rico.

Con pilas repuestas fuimos a hacer el check in en el próximo alojamiento, situado a 5 km del pueblo de Kirkjubæjarklaustur: El Hotel Laki/Efrivik es un hotel que esta por terminar, tal y como explican en su web. Todas las zonas comunes se ven muy nuevas y cuidadas, también tiene Wifi gratis en la primera planta del hotel. Los cottages son muy pequeñitos pero acogedores y equipados con una pequeña cocina con utensilios, nevera y una cafetera.

Este fue el único sitio en el que tuvimos que pagar el 50% por adelantado de un total de 13.000 ISK = 77,17 euros (40,74 eur + 36,43 eur).

Como al día siguiente íbamos a ir a Landmannalaugar y no pasaríamos por Vík, decidimos ir por la tarde ya que todavía estaba radiante.

Atravesamos los grandes campos de lava de Eldhraun y llegamos a Vík en menos tiempo del que pensábamos, una media hora aproximadamente.

El pueblo de Vík es muy chiquitito, pero cuenta con un par de sitios interesantes que hay que visitar. Desde el centro del pueblo hay una indicación que dice Reynisdrangur y lleva directamente su playa de arena negra pero con las tres famosas rocas muy lejos, así que pensamos que debía de haber otro mirador más cercano y volvimos a mirar el mapa y la guía.

Efectivamente, a 10 Km al oeste de Vík, por la carretera n. 218, de camino a Dirhólaey, hay un buen punto donde se puede divisar Reynisdrangur que son las tres grandes rocas que surgen del mar (unos 66 metros) y que la leyenda cuenta que son tres trolls petrificados (Skessudrangar, Landdrangar y Langhamrar) al alcanzarlos los rayos del sol. Hay un parking preparado y se obtienen una fantásticas vistas de la playa con las 3 rocas de fondo. En este mismo punto también existen colonias de pájaros, entre las que abundan los frailecillos. Hay épocas del año que la reserva está cerrada ya que es tiempo de puesta, pero nosotros pudimos ver a montones de ellos, alzar el vuelo y posarse en las rocas, como graciosos pingüinos voladores.

Seguidamente fuimos a Dirhólaey, un promontorio de 120 metros de altura. El lugar ha obtenido su nombre debido al arco que el mar ha formado en la roca. Su nombre literalmente significa "puerta agujero". Cuando el mar está en calma los barcos pueden navegar a través de él. Se puede subir hasta la misma cima del promontorio, donde hay un faro y se obtiene una panorámica del inmenso océano.

En un desvío de la misma pista salen los barcos anfibios que hacen un tour por la zona, pero no tuvimos ganas y tampoco sabíamos si a esa hora de la tarde harían salidas.

Antes de volver a Efrivik paramos en una tienda de souvenirs situada justo al lado de la gasolinera y lo poco que nos gustó, nos pareció más barato que en Geysir o en Reikjavik, por ejemplo los puntos de libro de piel negra aquí valían 600 isk y las gorras bordadas unas 1200/1300isk. En Reykjavik quisimos comprar más puntos de libro y no bajaban de 800 isk y de 1550 isk las gorras.

Vuelta hacia Kirkjuboejarklaustur para cenar en el cottage y dormir.

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26/07 - Día 8. Kirkjubæjarklaustur ­ Landmannlaugar ­ Zona de Hella

11º Grandes nubes negras y lluvia intensa.

Aún con el tiempo arreciando, teníamos la esperanza que, dada la imprevisibilidad climatológica del país, el día mejoraría.

Desayunamos tranquilamente en el extenso y copioso bufet del hotel y nos preparamos unos completos bocadillos, galletitas saladas con queso y dulces para llevar, que serían nuestro sustento en Landmannalaugar.

Salimos del pueblo de Kirkjubæjarklaustur y con una lluvia incesante e intensa y nos dirigimos hacia la carretera nº F208 dirección Landmannalaugar.

No sabemos si fue debido a la lluvia que había caído durante la noche o la que estaba cayendo, pero de carretera apta para coches normales como dice en esta web de Landmannalaugar, nada de nada. Nos sorprendió una tosca pista llena de baches y en bastante mal estado. En el kilómetro número 40 empezó la acción: el primer río a cruzar, y no era pequeño precisamente. Al cabo de 5 kilómetros más, encontramos otro con menos cauce. Y un sinfín de ríos y riachuelos que debimos cruzar, con el limpia a toda máquina y una niebla que empezó a posarse y no dejaba ver más allá de unos pocos metros. En el kilómetro 52 nos topamos con un doble río en el que se perdía la pista y no sabíamos por donde cruzarlo, lo ladeamos y volvió a aparecer la carretera, uff, fue una experiencia que no nos gustó en absoluto y encima sabiendo que el tiempo estaba igual o peor que por la mañana, que mala suerte!

Con el cruce del último río, el que tiene un puente para personas y un parking para coches (increíble, había coches no 4x4! ¿Habrían llegado el día anterior?) llegamos por fin al parking que hay justo en frente del camping, eran las 12 del mediodía, habíamos tardado 2 horas enteras en recorrer la F208 y la temperatura era de 6 -7º C.

La primera visita de la mañana fue a los Baños/Vestuarios/Duchas Mixtas y ya quedamos empapados, hacía tanto viento que la lluvia caía de lado! Y que frío hacía!

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Fuimos al coche y nos vestimos como la ocasión merecía, con pantalones impermeables y otra manga encima. Ahora venía la difícil decisión, que hacíamos? Mejoraría el tiempo más tarde? Nos bañábamos? Hacíamos el trekking? Pues no. Nos dio tal bajón de energía que nos pusimos a dormir en el coche, un sueño reparador de una horita que nos animó un poco, pero el tiempo seguía siendo el mismo que antes, con lluvia y fuerte viento.

Decidimos comernos los bocadillos y una pieza de fruta que teníamos y salimos para hacer la ruta "1" que según esta web son 4,3 kms y lleva entre 1h30m y 2h terminarla.

Pasamos al lado de las caballerizas y los caballos estaban tan agobiados por el viento como nosotros. Nos hubiera gustado hacer la excursión por Brandsgil a caballo de 1 hora de duración pero, ese no era el día idóneo para disfrutarlo.

Seguimos el sendero con balizas hasta llegar al cauce de un pequeño arroyo rodeado de montañas de color verde esmeralda, cruzamos un pequeño puente de madera y seguimos andando a los pies de las montañas que iban cambiando de color.

Una de las mejores características de esta zona, son las montañas de Rhyolita, con sus diversos colores formas y tamaños, lo más curioso es que de las montañas y del suelo sale humo caliente y justo al lado pasa un riachuelo.

Hicimos algunas fotos más pero la lluvia y el viento incesante nos quitó las ganas de seguir más y volvimos al coche. Descartamos el baño en las tibias aguas termales del arroyo y nos pusimos en marcha.

Para la vuelta tomamos la carretera F225 y disfrutamos con la panorámica que nos ofreció el Valle Þjórsárdalur, un lugar de impresionante colorido y la diversidad del paisaje con colores tan saturados que parecían retocados con Photoshop!

En la misma carretera se va viendo el Monte Hekla, el volcán más conocido del país. Cruzamos algún río más hasta que llegamos a la carretera nº 26, ya de grava y apta para todo tipo de vehículos y un descanso para el chofer.

Volvímos a la Ring Road dirección Hvolsvöllur donde tomamos la carretera nº F261 en Fljótshlíð y después de 13 kilometros llegamos al bonito hotel Smáratún para dormir en uno de sus cottages.

Smáratún es un hotel situado en un entorno muy bonito, con montones de caballos a su alrededor y que dispone de Cottages a los que puedes traer tus propias sábanas o alquilarlas por 1.400 ISK por persona, incluyendo las toallas.

Hicimos el check-in en la recepción del hotel, situada en la barra del bar y el restaurante, pagamos las 13.000 ISK = 74,54 euros y nos dieron las sábanas y las toallas calentitas para que nos hiciéramos la cama nosotros mismos.

Nos alojamos en el Cottage Stekkjartún, un cottage muy amplio, con terraza y parking propios, con 3 habitaciones: una con cama doble, la otra con literas y otra situada en el altillo. Es un cottage muy grande y amplio, con una cocina muy bien equipada con microondas, cafetera, nevera y todos los utensilios de cocina que se pueden necesitar. En esta ocasión las camas y el sofá no fueron tan cómodas como en los otros alojamientos, pero disponíamos de mucho espacio lo cual lo compensaba.

Cenamos y nos acostamos pronto para coger fuerzas para el largo día siguiente.

Sejalandfoss
Gullfoss

27/07 - Día 9. Zona de Hella ­ Golden Circle - Reykjavik

10º Nubes dispersas.

Desayunamos y recogimos nuestras pertenencias para ir hacia Skógar.

A las 8 de la mañana nos pusimos en marcha para llegar, en unos 50 minutos, hasta el parking de la cascada Skógafoss, que está junto a la Ring Road.

A los pies de la bella cascada de 62 metros de altura se encuentran las instalaciones de un camping y automáticamente pensamos que era un enclave maravilloso para dormir!

Disfrutamos de una breve tranquilidad en la catarata cuando vimos llegar un autocar que inundó nuestra soledad, así que decidimos subir por el camino lleva a la cima de la cascada hacia el curso del río Skógá.

Según la guía de Lonely Planet se puede hacer un trekking hasta Fimmvörduháls, pero evidentemente los que subíamos sin mochilas ni palos, nos quedamos justo delante de la caída.

Al bajar el autocar ya se había ido y pudimos seguir disfrutando de la catarata prácticamente solos, como en casi todo el viaje por Islandia, exceptuando el Círculo de Oro.

Pusimos rumbo a la siguiente parada en ruta, la cascada Seljalandfoss que es de las pocas que no está claramente señalada, pero se ve perfectamente desde la Ring, así que es imposible pasar en frente y no verla, ya que es preciosa! Y además, es la única cascada que se puede recorrer por detrás, ya que hay un camino que la atraviesa.... Desde que vimos el Gran Reto 6 por el canal de Sony TV del TDT nos hacía una ilusión especial el poder ver con nuestros propios ojos la cascada que habíamos visto por la tele, donde recogieron una de las pruebas! Es una gran tontería, pero ahí queda!

Como la catarata salpica mucho, es mejor coger el camino de ida que queda a tu derecha si te sitúas con la catarata en frente, ya que está lleno de barro y piedras, y si se hace de bajada puede ser realmente resbaladizo. En este tramo hay que proteger los objetivos de las cámaras. Una vez detrás, la cascada ya salpica menos y puedes hacer fotos a través del agua sin mojarte, pues quedas resguardado. El camino de bajada está preparado con escaleras de madera, por lo que es más seguro.

Sin duda la mejor panorámica de la cascada es de frente ya que está rodeada de un verde intenso y tiene un fino caudal con varias caídas juntas, muy bonita!

La temperatura fue subiendo a lo largo de la mañana y pasamos de 13º a 15º, aunque el sol no nos quiso dar la bienvenida al Parque Nacional de Thingvellir, es más, se posó una niebla densa sobre la laguna de Drekkingarhylur, lo que no nos permitió disfrutar de las vistas.

Thingvellir es una zona de interés geológico, pues esta situado justo encima de la falla submarina que separa las placas tectónicas de Europa y América, y que cruza Islandia de arriba a abajo. La zona del parque donde puede apreciarse esta hendidura está situada al Suroeste y recibe el nombre de Almannagjá. Dimos un paseo por la zona y nos asomamos a la cascada de Öxararfoss, pero después de ver la magnitud de las otras cascadas vistas en el viaje, pues se podría considerar como salto de agua.

Salimos en dirección al archiconocido Geysir. En esta zona geotermal, además de fumarolas, existe el geyser originario y ya desaparecido "Geysir", que es el que ha dado nombre a este fenómeno. Antiguamente este geyser alcanzaba los 50 metros de altura pero actualmente nos debemos conformar con el Strokkur que puede llegar hasta los 30 metros de altura y tiene una periodicidad de expulsión de aproximadamente tres minutos.

Nosotros no tuvimos demasiada suerte pues soplaba un fuerte viento que no dejaba que el geyser subiera todo de lo que es capaz, ya que el aire lo disipaba enseguida, pero el fenómeno es más que curioso: siempre rodeado de turistas a la espera de que ese agujero se llene de agua, que parece que respira, de golpe, el agua se hincha y, en unos segundos, ya ha subido, y vuelta a llenarse y a esperar el próximo, o eres rápido en reflejos o bien tienes la cámara en multiráfaga porque sino, no lo pillas. Aunque tienes muchas más oportunidades, aquí no te dicen: Game Over, jejejeje.

Con el pelo enredado por el aire islandés fuimos a la cercana catarata Gullffos, cuyo significado es Cascada Dorada. Es una cascada con doble caída y de las más espectaculares del país, donde un río glacial (el Hvíta) se precipita por el borde de una falla cayendo por un cañón de 31 metros de altura. Junto a la cascada hay un monumento a Sigridur Tómasdóttir, una granjera local que luchó para evitar que en esta cascada se construyera una central hidroeléctrica. Años más tarde su familia regaló la granja donde se encuentra la cascada al gobierno, a cambio de que Gullfoss fuese convertida en reserva natural.

Aquí es, con diferencia, donde más masificación de gente encontramos, ya en el parquing nos costó encontrar un sitio, había un ir y venir de gente en masa, autocares y coches particulares. Nos habíamos acostumbrado a hacer las visitas casi solos y no pudo más que chocarnos, pero claro, estábamos en el Círculo Dorado! La espectacularidad de la cascada nos hizo olvidar un poco este handicap pues es realmente impresionante, quedamos tan pequeñas las personas ante tamaño monumento natural!

Como continuaba haciendo un viento espantoso que se había llevado todas las nubes, la luz con la que el sol iluminaba la cascada era preciosa, aunque el aire traía tantas partículas de agua que mojaba en cantidad en cada ráfaga.

Nuestros estómagos ya nos pedían comer y dimos un vistazo en el selfservice de Gullfoss, pero había mucha cola y decidimos volver a Geysir para intentar comer sin sufrir codazos o pisotones.

En esta ocasión aparcamos en un pequeño parking de grava debajo de una sombra, justo al lado de la tienda de souvenirs.

En Geysir hay montada una infraestructura turística enorme, hay incluso un hotel con restaurante, parking para vehículos, para autocares, gasolinera, tienda de souvenirs, etc. En la guia Lonely Planet recomendaban el restaurante del Hotel Geysir, aunque también decían que era caro, así que nos fuimos a comer a la cafetería con fastfood de Geysir Shops. Es un selfservice que tiene bastante variedad, así que cogimos una ensalada del chef, una hamburguesa con queso, una hamburguesa de pescado bastante mala y 2 sopas, una de verduras y una de carne, esta última deliciosa, todo por 4210 ISK = 23,60 eur. De postre, un muffin con trozos de chocolate delicioso, de hecho todos los dulces islandeses que hemos probado están de muerte!

Con fuerzas renovadas pusimos ya rumbo a Reykjavík, no sin antes pasar por un enorme supermercado Bonus, que encontramos en una zona comercial a las afueras, para comprar las últimas provisiones del viaje.

Llegamos ante el edificio de Einholt Apartments de Reikjavik y al llamar al timbre, empieza a dar tono de llamada telefónica, contestan y nos abren. Llegamos a una pequeña recepción, nos encontramos un post-it con nuestro nombre y un teléfono para que les llamáramos.

Nos dijeron que habían tenido overbooking (de que me suena???) y que NO nos podían alojar allí, pero que tenían otro apartamento muy grande que nos iba a gustar mucho. Al rato vino un chico para acompañarnos al otro apartamento y nos pidió que le pagáramos en ese momento, pero recelamos y pedimos ver primero el apartamento.

Estaba a 3 manzanas de Einholt, en la planta baja de un edificio de 3 plantas, con entrada independiente. Al abrir la puerta: sorpresa! Como describirlo? Cutre-kisch. Viejo y feo, a medio arreglar y una cocina que daba pena.

Le dijimos que como era posible que teniendo una reserva desde febrero, nos decía ahora que nos metía en ese sitio, si le enviamos un mail una semana antes para saber si todo estaba ok y nos dijeron que si!!! No nos lo podíamos creer, otra vez nos hacían la pirula y el tío solo nos decía: I'm sorry, I'm sorry...Y encima al mismo precio, pero de que iba? Amenazamos con ponerlo en Tripadvisor, aun sin saber si lo conocía, pero dispuestos a ir a la oficina de turismo a buscar otra cosa.

Al final de la disputa, nos hizo una oferta: Half price! Que íbamos a hacer, eran las 8 de la tarde! Pues nos quedamos por 83 euros (14.900 ISK) las 2 noches! Le pagamos 85 euros y le pedimos el cambio, nos dio 500 coronas jajajaja, que barato! Que os parece?

Para quitarnos el disgusto decidimos pasar el resto de la tarde en remojo y nos dirigimos a la piscina municipal del barrio de Laugardalur. La entrada al recinto nos costó 720 ISK los dos, unos 4 euros al cambio. Volvemos a insistir en las innumerables diferencias entre una piscina municipal española y una islandesa, tienen una cultura del agua totalmente diferente a la nuestra y da gusto ver con que cuidado y pulcritud cuidan todo! Otra regla que nos sorprendió, a parte de la ducha previa al baño, haciendo especial mención a los pies, zonas nobles y axilas, fue que después del baño en las piscinas y la posterior ducha, se debe secar uno del todo antes de acceder a la zona de vestuario, para ello tienen instaladas unas taquillas vistas para que dejes la toalla y los jabones, una vez limpito, puedes secar el bañador en una especie de centrifugadora y ya puedes ir a vestirte! Una pasada! Nada de charcos, nada de marañas de pelo en el suelo, nada de taquillas llenas de humedad, en fin, igualito que aquí!

En la hot-spring no vimos ningún foráneo, hasta que escuchamos algo que nos era familiar, nuestro idioma! Era una chica que resultó ser residente en Islandia desde hacía 4 años! No íbamos desencaminados, éramos los únicos extranjeros en la piscina! Hablando, hablando resultó ser una de las personas que salió en el reportaje de la 1 de Españoles por el Mundo: Islandia.

Volvimos al apartamento, para cenar y dormir bien relajados, incluso se nos olvidó que un par de horas antes estábamos enfadados.

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28/07 - Día 10. Reykjavik

11º Muy nublado y gris.

Desayunamos en el mismo apartamento, pues pasábamos de ir a buffet de Einholt, para después ir a devolver el coche de alquiler, directamente a las oficinas de RB Cars, que estaban a un par de manzanas de donde nos encontrábamos.

A las 9 en punto entregamos las llaves sin más trámites y nos fuimos andando a conocer Reykjavik.

Primera parada y primera decepción en la iglesia Hallgrímskirkja, una espectacular construcción de cemento imitando las columnas de basalto de Svartifoss. Frente a la iglesia está la estatua de Leifur Eiríksson, el Hijo de Islandia, el primer vikingo que pisó el continente americano.

La iglesia está en proceso de restauración y unos enormes andamios no dejan ver absolutamente nada del exterior de la iglesia, adiós a la foto que queríamos hacer!

Bajamos por la calle más comercial de la capital: Laugavegur, que todavía estaba dormida y la mayoría de tiendas cerradas.

Como era bastante pronto decidimos tomar un café espresso en el famoso Café París, delicioso y nada caro (600 ISK los 2) teniendo en cuenta que estamos hablando de la capital de Islandia! Pasamos un rato muy agradable en una mesa con vistas a la calle, pues no habían montado la terraza, es un sitio muy bonito, limpio, organizado y cuidado.

En la Oficina de Turismo vimos un cartel que ponía que a las 13:00h hacían un tour gratis, preguntamos y nos dijeron que no hacía falta reservar, era suficiente estar a la hora en el punto de encuentro, así que decidimos hacerlo!

La mañana fue empeorando y se puso a llover sin remedio, cosa que nos desanimó un poco ya que nuestra intención era subir a ver la vistas des de la torre de la iglesia más tarde, con la esperanza de que saliera el sol, pero no hubo suerte.

Estuvimos chafardeando en algunas tiendas de souvenirs, pero no hubo nada de nuestro agrado, exceptuando los puntos de libro de piel que habíamos comprado en Vík, pero aquí resultaron ser 100 kronas más caros, al igual que las gorras.

Como teníamos tiempo de sobra antes del tour guiado, nos dimos una vuelta por el viejo puerto de Reykjavik, donde se puede observar el avance tecnológico en diferentes paneles informativos con fotografías, aquí localizamos el restaurante de las brochetas de pescado y tomamos nota mental para más tarde.

Después de visitar varios establecimientos de souvenirs, nos dirigimos hacia la oficina de turismo para el inicio del tour guiado. El guía empezó a hablar de política, historia y economía del país, con un inglés tan fluido y rápido que nos costaba demasiado seguirle. Después de un buen rato de plantón, con los circuitos fritos de tanto prestar atención al guía y ver unas antigua casas de colores de la ciudad, decidimos abandonar el tour e irnos a comer en Saegreifinn (Sea Baron), que es un sitio muy auténtico, con unos tablones a modo de mesas y unos bidones con cojines haciendo de sillas, con una decoración muy de pescadores, donde se comen brochetas de pescado, eliges las que quieres en un mostrador y te las cocinan. Pedimos 2 sopas de langosta, que estaba deliciosa, 1 bocheta de salmón, 1 de bacalao, 1 halibut o fletán entero a la brasa, una de patatas y una de verduras por 6.200 ISK = 35,35 euros. Te dan un numerito y luego te traen las brochetas a la mesa, la verdad es que estaba delicioso todo y la sopa de vicio!

A la salida la lluvia se había adueñado de la ciudad y nos fuimos a tomar un espresso con tarta de manzana para acompañar, a ver si el tiempo mejoraba, pero todo lo contrario, la lluvia persistía y no tenía intención de irse.

Antes de volver al apartamento, pasamos por la Nave al Sol, una escultura formada por tenedores gigantes frente a la bahía de Klapparstígur asemejando un barco de la época de los primeros escandinavos, pero la calle estaba en obras y no llegamos, pues había que bordearla y no tuvimos ganas.

Por ultimo, decidimos ir a la iglesia Hallgrímskirkja para subir a la torre. Pagamos 5 euros y al llegar arriba, otra decepción, la cara donde se puede ver la calle principal con sus casitas de colores estaba totalmente tapiada, así que fue un dinero tirado. La iglesia por dentro tampoco tiene nada, aunque a diferencia de las iglesias antiguas, es muy luminosa.

Decidimos volver a repetir la experiencia del día anterior y fuimos dando un largo paseo, bajo la fina lluvia, hasta la piscina de Laugardalur, cuando fuimos en coche nos pareció que estaba más cerca, en fin, nos apetecía mucho ir a relajarnos. Al ser la temperatura exterior más baja, el agua humeaba y le daba un aire más misterioso al lugar, una gozada!

parkimetro
SEabaron

Parkimetro en Reykjavík

capitalBar

Consecuencias de la cerveza islandesa...

Saegreifinn (Sea Baron)

29/07 - Día 11. Reykjavik ­ Barcelona

Como teníamos contratado con Reykjavik excursiones 11.800 ISK = 79,24 eur la ida al aeropuerto de Keflavik vía Blue Lagoon desde la puerta de Einholt, llamamos la noche anterior para confirmar la reserva y andamos unos 500 metros hasta la puerta, menos mal que el desnivel era a favor nuestro y no se nos hizo nada cansado. A las 10:30 de la mañana ya teníamos al chofer esperándonos con una furgoneta. Recogimos a dos personas más y nos dejaron en la estación del BSI para esperar el bus al Blue Lagoon. Casualmente era el mismo que nos trajo a la ida.

Una vez llegas al Blue Laggon, tienen preparada una caseta de madera donde te guardan el equipaje mientras te bañas, todo incluido en el precio de la excursión, lo que no está incluido son las toallas, menudo timo: 8 euros por 2 toallas!

En general lo definiríamos como muy turístico, con los vestuarios masificados, todas la taquillas estaban llenas y nos desviaron a otros vestuarios, con la consiguiente pérdida de tiempo y ya es bastante escaso, aunque suficiente para nosotros.

El tiempo no había mejorado en absoluto y llovía, lo que hacía que el agua estuviera humeante. Nos hicimos las típicas mascarillas de algas en la piscina y nos dimos un agradable baño, pero el Blue Lagoon de Myvant es más tranquilo y menos masificado, por lo que resulta más agradable.

Las duchas están equipadas con gel de algas y acondicionador de pelo, usadlo porque el pelo queda realmente estropajoso después del baño en el lago.

Sobre las 14:15 ya nos llevaron al aeropuerto e hicimos el check-in el las máquinas automáticas de la compañía Icelandair, lo que nos ahorró un montón de cola.

El vuelo con Icelandair llegó puntualmente a Barcelona y fue más cómodo que a la ida, pues el espacio de los asientos era ligeramente más ancho.

Fin del viaje.

 

GASTOS TOTALES: (Julio 2009 1Eur=178 ISK)

Vuelos: 858,40 euros

Flybus I/V.: 108,79 euros

Coche alquiler: 1.421,00 euros

Gasolina: 270,97 euros

Supermercados: 97,63 euros

Restaurantes 246,87 euros

Alojamientos 612,36 euros (4 SA y 6 AD)

Entradas/Excursiones: 311,10 euros

Varios: 52,81 euros

 

TOTAL 3.979,93 euros

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